SALA 02
CÓMO HICIMOS
UNA MARCA DIFERENTE

Una de las definiciones de marca que más nos gustan es la que dice: una marca es el sentimiento instintivo de las personas hacia un producto, servicio o compañía.
Por tanto, es un conjunto de emociones y sensaciones que albergan las personas hacia dicha marca. Una marca no es tanto lo que dice como lo que evoca, los sentimientos que provoca. Seguridad, confianza, esperanza, alegría, amor, etc., son valores que hacen que esta sea más deseable para los compradores. El máximo exponente es lo que se conoce como Passion Brand, marca apasionante, que se define como aquella que el comprador, literalmente, ama y de la que piensa que es insustituible.
Por el alto grado de fidelidad y porque nos lo manifestaron a menudo, podemos decir que pancracio es, sin lugar a duda, una passion brand. Una marca apasionante.

En un mercado altamente competitivo, generar esta emoción y sobresalir con personalidad propia era esencial, y por ello en pancracio buscamos siempre la diferenciación mediante:

EL DISEÑO
Elegante, simple, muy eficaz y adecuado. Los materiales utilizados y el diseño cuidado hacen de pancracio «un chocolate para disfrutar y un envoltorio para conservar» como dijo Colette, una de las boutiques concept store más populares del mundo.

EL PRODUCTO
Los productos son extraordinarios, no solo para los chocohólicos sino para gente que nos contaba que el chocolate no le entusiasmaba mucho hasta que probaron pancracio.
Unas recetas innovadoras y otras de corte clásico, pero siempre deliciosas, que en cada ocasión encontra- ban la cálida acogida de una clientela fiel.

LA COMUNICACIÓN
En pancracio, la comunicación es siempre en un tono amable e innovador. Periodistas y editores de estilo de todos los medios se enamoraron muy rápido y transmitieron esa pasión como nadie.

Durante años, enviamos recetas, noticias relacionadas con el chocolate y con nuestros productos en nuestra popular newsletter.

LA ESTRATEGIA ONLINE Y LAS REDES SOCIALES
pancracio empezó con una de las primeras tiendas online de España, en marcha y con creciente éxito desde 2004. Y en cuanto las redes sociales empezaron a hacerse notar y crecer, se lanzó en ellas.

pancracio entró en el ranking de las marcas de lujo españolas con más presencia en redes sociales que realiza el Observatorio del Lujo del Instituto de Empresa. Además de Facebook y Twitter, nuestra gran apuesta fue Instagram en la que conseguimos aumentar nuestra presencia, gracias a la imagen de nuestros productos y recetas.

EL BUEN HUMOR
Reina en el ambiente con pancracio y así lo comunicamos. Creamos empatía con un humor amable y un estilo positivo, con el auténtico deseo de hacer la vida más agradable a todos, desde las propias personas que integraba la organización hasta el consumidor final, cuidando cada detalle y estamento intermedio.



Dedicatoria de Gelman para Pedro en su famosa obra/pieza/cartel Absolute Gelman

EL DISEÑO

Viniendo Pedro del campo de la creatividad, el branding y el diseño, era de esperar que uno de los pilares sobre los que se sustentó PANCRACIO desde sus comienzos fuese el diseño.

Cuando comenzó a pensar en la marca, el nombre lo tuvo muy claro desde el principio, así como la imagen gráfica que siempre la visualizó: muy sencilla, en blanco y negro, minimalista, pero con un toque vintage. El logo, la palabra PANCRACIO entera, que sería parte esencial de la marca y del packaging debía ser contundente. Tenía en la cabeza una tipografía achatada del estilo de la Cooperplate, aunque ni esta ni ninguna de las que había creadas en esa línea le convencía. Durante su curso en School of Visual Arts, entabló gran amistad con Alexander Gelman, un estudiante ruso recién llegado a Nueva York tras la Perestroika con un talento y unas ganas de cumplir su sueño americano enormes. Lo cumplió pronto, en menos de cinco años. La prestigiosa revista “Communication Arts” le dedicó un artículo con un titular que decía: “Alexander Gelman, el emigrante ruso que está haciendo temblar los cimientos del diseño gráfico en NY”, casi nada. Entre sus muchos logros estuvo el entrar de profesor de tipografía en la prestigiosa escuela de diseño Parsons. En uno de sus viajes, Pedro pidió ayuda a su amigo Gelman (el Alexander lo borró y no quería ni oírlo), le contó lo que quería y le entregó varios bocetos. En cuestión de un par de días, Gelman apareció con una tipografía creada a mano, que era exactamente lo que Pedro tenía en su cabeza. Nacía ahí el que aún hoy es el emblemático logo de la marca.


Massimo Vignelli.
Plano de metro de Nueva York

A pesar de que no pudo ser la estancia de becario de Pedro en el estudio de Massimo Vignelli, porque este se trasladó a Italia, debido a la admiración que Pedro le profesaba y la simpatía mutua, siguieron manteniendo el contacto. Unos años más tarde, en uno de sus viajes a Nueva York, Pedro visitó el estudio de Vignelli y humildemente le preguntó si le podía mostrar lo que había hecho de PANCRACIO, por si él le podía dar su valiosa opinión. A Vignelli le encantó el logo y los bocetos que Pedro ya había hecho para el packaging, la famosa caja blanca PANCRACIO y, amablemente, sugirió que pensase algún tipo de motivo o pattern en blanco y negro que pudiera ser usado de forma recurrente en interior de cajas, en suelos, en papel de envolver… Incluso propuso usar un damero, cuadros blancos y negros. A Pedro la idea le entusiasmó, y que Vignelli formase parte del diseño aún más, aunque un tablero de ajedrez o damero no lo veía muy claro, ya que, en aquellos momentos, lo usaba profusamente la cadena de comida rápida Pans&Co e, incluso, la Policía Local de Cádiz. Buscó ideas que se alineasen con la propuesta de Vignelli, y en un archivo encontró un suelo hidráulico árabe con un motivo de triángulos blanco y negro. Se lo mostró a Massimo y él lo alabó con gran jolgorio, propio de su amabilidad y carácter italiano. De esta manera vio la luz el emblemático motivo de triángulos de la marca

Arriba: Trabajos de Gelman y su retrato.
A continuación trabajos de Pati Núñez para Cartujano y Vinçon. Pati con Pedro.
Massimo y Lella Vignelli con Pedro.

En el año 2000, y tras un largo periodo de freelance, fundó ODM, Oficina de diseño y marketing que posteriormente se convirtió en Ideólogo. Allí cuenta con un pequeño equipo en el que destaca el diseñador Raúl Reguera, sobrino de Pedro que, con su talento, capacidad de trabajo y cualidades personales, pronto se convierte en un estrecho colaborador principal y posteriormente en socio. Pedro, con el equipo de Ideólogo, diseñó todos los elementos de la marca pancracio, desde el emblemático packaging a la papelería comercial, elementos de decoración en punto de venta, etc.

Años más tarde, con la marca ya rodando y de una manera casual, Pedro conoce a la diseñadora Pati Nuñez, a quien profesaba gran admiración por su trayectoria y en especial por toda la gráfica que había realizado para la famosa tienda VINÇON y para la marca de zapatos CAMPER. Pati lo felicitó ampliamente por la imagen de pancracio y Pedro le habló del fabuloso input que había tenido por parte de Gelman y Vignelli, quienes Pati conocía sobradamente y admiraba mucho. Pati, experta tipógrafa, le comentó a Pedro que, según su punto de vista, los tramos horizontales de la tipografía de pancracio estaban un poco altos y que ello hacía que, en tamaños pequeños, el triángulo interior de la A, por ejemplo, se pudiese cerrar y cegar. Se ofreció amablemente a revisarlo y corregirlo. Con ese golpe maestro de bisturí, casi imperceptible, refinó una tipografía haciéndola más proporcionada y adaptable.

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Básicamente, esta es la historia esencial del muy reconocido y premiado diseño de la marca pancracio. Un diseño de Pedro Álvarez con el equipo Ideólogo y con la valiosísima aportación generosa de grandes personas y, a la vez, míticos diseñadores.

A lo largo de los siguientes años, Pedro y equipo siguieron diseñando nuevas piezas, cajas, estuches, pero siempre replicando esa simplicidad elegante del diseño inicial: cajas blancas, mucho espacio blanco y el logo, la palabra pancracio, muy prominente en uno de los laterales.